CALIDAD DEL AIRE, CAMBIOS ANTROPOGÉNICOS
La pequeña estación de Cape Grim en Tasmania viene
registrando la calidad del aire del planeta desde hace cincuenta años y muestra
la seriedad de los cambios antropogénicos que se producen en la era
postindustrial. La Oficina Meteorológica y la CSIRO (Australia), ahora conocida
como Kennaook/Cape Grim opera el registro de la calidad del aire desde un
escarpado promontorio en el noreste de Tasmania donde los vientos del oeste
provenientes del Océano Austral la colocan en directa trayectoria del aire que ha
viajado miles de kilómetros sobre el mar, lo que lo convierte en uno de los más
limpios del planeta.
Los científicos embotellan permanentemente el aire que
captan y analizan con sus instrumentos, particularmente la concentración de CO2
en el aire, el que es luego guardado en el archivo de aire de Melbourne
(Australia). Esto permite viajar hacia el pasado para verificar los cambios que
han ocurrido y ocurren en el planeta y relacionarlos con la actividad humana. Estos
resultados pueden complementarse con los obtenidos de registros de análisis de
hielos de cientos de miles de años, lo que permite obtener la impresión del
verdadero cambio.
El artículo presenta un interesante gráfico de los niveles
de CO2 en aire desde los años 200 de nuestra era tomados de los hielos antiguos
hasta el presente. El gráfico muestra que hasta 1760, inicio de la revolución
industrial, el nivel de CO2 se mantuvo dentro de un promedio constante de
alrededor de 280 ppm, momento histórico a partir del cual comenzó a trepar
violentamente. Cuando comenzaron las mediciones de Cape Grim en 1976 se
registró una concentración de 320 ppm, alcanzando 420,01 ppm de CO2 en el 2024.
Y continúa la tendencia creciente exponencial. Si a alguien le quedan dudas de
que el crecimiento de la concentración de CO2 es antropogénica es que no quiere
ver la realidad. Que los negacionistas del cambio climático tomen nota.
Una buena noticia que nos dan los resultados de los estudios
que se desarrollan en Cape Grim es el de la disminución de concentración del ozono en el aire y su
relación con distintos cambios en las condiciones industriales del planeta, por
ejemplo influencia benéfica de las reglamentaciones que limitan el uso de los
clorofluorocarbonos (CFCs) en aerosoles y en los equipos de refrigeración, así
como otros usos industriales.
Fuente: “Cape Grim's
50-year air record reveals true scale of humans' impact on planet”, By weather reporter Tyne Logan,
Abril 5, 2026, citado por EHN:
Above the Fold
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