AGUACEROS, CALLES, CONTROL
Los aguaceros repentinos pueden causar innumerables problemas urbanos. Una forma de reducir esos problemas es canalizar el agua por los llamados “rain gardens” (Jardines de lluvia), cuyo diseño perite conducir el agua que escurre de las calles, absorber por lo menos una parte de ella en un entorno especialmente preparado con plantaciones verdes sobre un sustrato de compost absorbente y con drenajes hacia zonas menos conflictivas del agua que no ha podido absorberse.
Además de ir
solucionando el problema de los anegamientos ciudadanos parciales, los jardines
de lluvia ofrecen un número de otras ventajas para las ciudades y pueblos, por
ejemplo, añadir espacios verdes, agregar ventajas estéticas, favorecer la
biodiversidad, y todas las ventajas que los jardines urbanos públicos y
privados de por sí ofrecen al urbanismo.
Pero “un nuevo estudio ha descubierto que los jardines de
lluvia pueden ayudar a limpiar la contaminación tóxica”. Contaminación que afecta los alrededores
de los cursos de agua, arroyos, irrigaciones, entornos marinos, etc.
El estudio mencionado, realizado por
científicos del Instituto del Estuario de San Francisco (EEUU) tratan de “identificar
contaminantes peligrosos y sustancias químicas tóxicas que llegan a la bahía
arrastradas por las aguas pluviales: productos farmacéuticos, pesticidas,
microplásticos, por nombrar solo algunos”. Algunas de estas sustancias
están reguladas, y otras son lo que se denominan contaminantes emergentes.
Por ejemplo, residuos químicos de neumáticos de automotores que incluyen
potentes tóxicos que, llegados al mar de la bahía de San Francisco, están poniendo
en peligro algunas especies marinas en peligro de extinción. Los científicos
demostraron “que los jardines reducían
sustancialmente los niveles de 21 contaminantes diferentes, con una disminución
del 90 % o más en la mayoría de ellos”.

Comentarios
Publicar un comentario