BATERÍAS A OXIDO DE HIERRO, UN PASO ADELANTE
Uno de los posibles obstáculos al avance de la inteligencia
artificial (IA) es la cantidad de energía que consume; su generación y distribución
en forma estable y limpia es preocupación universal. Esta circunstancia
requiere no solo del desarrollo de formas de energía renovable – frecuentemente
discontinuas - sino del balance entre
picos de demanda y consumo. Un elemento fundamental para este logro es el
avance de la ciencia y la industria de las baterías que deben ser capaces de acumular
no solo grandes cantidades de energía sino, además, hacerlo por tiempos lo más
prolongados posibles que las pocas horas actuales entre recargas, así como la
vida útil medida en cantidad de ciclos de recarga.
La teoría y práctica de la acumulación de energía es una
ciencia en sí misma. De los distintos tipos de baterías existentes, hasta el
presente las de litio son las más utilizadas aunque sus problemas no hayan sido
superados completamente. Y la investigación y desarrollo sobre nuevos sistemas de
acumuladores no se detiene.
Hoy las baterías basadas en óxido de hierro están dando un
significativo paso adelante. La empresa emergente Form Energy Inc. en Weirton, West Virginia, EEUU, ha
logrado desarrollar baterías de óxido de hierro no solo de gran capacidad sino también
de 100 horas de funcionamiento entre recargas. La empresa está cerrando
contratos con varios centros de datos de tamaño funcional que buscan “construir
infraestructura de IA sin depender necesariamente de la red eléctrica local”.
Las baterías de óxido aire son una tecnología de
almacenamiento de energía de bajo costo, segura y de larga duración que utiliza
hierro y oxígeno (del aire) con un electrolito alcalino. Durante la
descarga, el hierro se oxida al exponerse al aire, generando energía. Durante
la carga, la electricidad invierte el proceso, convirtiendo el óxido de hierro
nuevamente en hierro metálico. Al ser uno de los electrodos aire y no un
cuerpo metálico sólido evita los problemas encontrados normalmente en éstos. Y
el material principal es hierro, un elemento más barato y abundante que el
litio y que otros metales estratégicos que intervienen en la fabricación de las
baterías actualmente en uso.
El continuo avance de la ciencia de las baterías va logrando
pasos significativos, como el que describe el artículo que comentamos, pero el
camino a recorrer hasta solucionar en forma efectiva el problema de la
ecualización de la generación y consumo de energía será largo. Y, quizás, el
camino ni siquiera sean las actuales baterías, sino alguno de los caminos
científicos que se estarían investigando en distintos centros tecnológicos del
mundo. Sin duda será la IA que ahora genera el problema, quien ayude a resolverlo
en forma efectiva.
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