CLIMA, POLÍTICA Y ESTRATEGIA, Comentario de opinión por Jorge Casale, redactor del Internationalecology.blogspot
Solar panels in Shanxi near a former coal mine. Gilles
Sabrié for The New York TimesEl New York Times publicó
un detallado artículo describiendo la estrategia energética y política de las
dos economías mayores del mundo, EEUU y China, que vamos a tratar de resumir en
este comentario por el redactor de www.Internationalecology.blogspot.
Mientras China promueve el desarrollo veloz de las energías
renovables, los EEUU acelera la generación de energía a partir de los combustibles
fósiles.
Cuál es, según el artículo del N.Y.Times, la razón para cada una de esas políticas estratégicas?
EEUU se ahoga en sus inmensas reservas de petróleo, gas,
carbón, que puede usar para generar la energía que su política industrial
absorbe cada vez más rápidamente. En cambio China, que carece de reservas
petrolíferas suficientes, importarlas para permitir que su política de
producciones masivas baratas siga creciendo, acelera su desarrollo tecnológico
de energía de dos fuentes gratuitas inacabables: básicamente el sol y el
viento.
La primera consideración es que, mientras China puede
aplicar sus políticas de desarrollo y uso de energía verde sin consecuencias
climáticas, los EEUU intenta ignorar las razones y consecuencias del cambio
climático antropogénico. No hacen falta muchas pruebas acerca de la orientación
de las políticas climáticas y energéticas del presidente Trump revirtiendo las
que aplicaba el gobierno demócrata. Retiró a los EEUU del acuerdo de París, se
resiste a aportar los 4.000 millones al Fondo Verde del Clima para ayudar a los
países pobres a adaptarse al cambio climático, desmanteló la Agencia
Norteamericana de Desarrollo Internacional, no envió ningún representante a la
reciente COP30 de Brasil, e intenta aplicar herramientas de presión en acuerdos
internacionales para aumentar el consumo de petróleo y gas norteamericanos. Y
está revirtiendo todo tipo de políticas climáticas, con una prolijidad que
pareciera fruto de un descrédito poco racional a toda la ciencia climática
mundial. No hay dudas de la poca simpatía del presidente Trump respecto de todo
lo que huela ligeramente a “progresismo”,
como los organismos internacionales,
las ONGs, y otros cónclaves profesionales de la política. Esa es una definición
política que puede gustar o no, pero a la cual tiene derecho, democráticamente
hablando. Sin embargo, esto no lo autoriza a ignorar que, aún si el cambio
climático se debiera mayormente a temas no antropogénicos, no habría dudas de
que acelerar el desarrollo industrial quemando combustibles fósiles va a aportar
una cuota extra – grande o chica, puede discutirse - al cambio climático.
El año pasado en China se instalaron más
turbinas eólicas y paneles solares que en todo el resto del mundo. Según la
Agencia Internacional de Energía se espera que hacia el 2035 la energía solar y
eólica sean las dos mayores fuentes de electricidad, aún más que el gas y el
carbón. “Desde el 2023
las compañías Chinas anunciaron U$S 568,000 millones de inversiones extranjeras
para la producción, generación y transmisión de energías limpias, según el
grupo de investigación Clmate Energy Finance” . La
mayor planta solar del mundo en Urumqui entró en línea, generando más energía de
la que usan algunos pequeños países. En el norte de Kenya, desarrolladores
Chinos erigieron la mayor planta de molinos eólicos de África.
Los centros de Inteligencia artificial norteamericanos están
en Carrera con China, aunque ellos dependen cada vez más de baterías de
litio-hierro, un campo en el que China es líder mundial. Esto es ciertamente un problema para la
industria de los vehículos eléctricos, vital en los EEUU y en la mayor parte
del mundo desarrollado. Pero por importante sea,
este problema industrial está siendo visto cada vez más como una amenaza a la
seguridad nacional, algo de lo cual China se percató hace ya mucho tiempo. Con poca disponibilidad de petróleo y gas para
generar la energía que su industria necesita, esta condición puede verse como
una amenaza estratégica, ya que el país necesita energía abundante y barata
para su seguridad nacional, y no sólo como un problema climático, por más
terrible que sean los daños a la salud causados por la polución ambiental en
sus principales ciudades industriales y económicas.
Fuente: “There’s a Race to Power the Future. China Is Pulling Away”. June 30, 2025 https://www.nytimes.com/interactive/2025/06/30/climate/china-clean-energy-power.html
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